Un refugio de fin de semana diseñado en dos alturas, donde el paisaje del pantano se convierte en parte esencial de la casa.
La planta baja alberga el dormitorio y el aseo, junto a una terraza mirador que enmarca la vista del agua y el bosque.
Una escalera de acero plegado conecta con la planta superior, donde la cocina, el salón y el comedor comparten un solo espacio abierto.
La casa se adapta a la vida de su propietaria y sus perros, con rincones diseñados específicamente para ellos.
Los materiales naturales y la estructura ligera permiten que la construcción dialogue con el entorno sin imponerse.
La luz es protagonista, filtrándose en cada estancia y marcando el ritmo del día a través de aperturas estratégicas.
Un hogar donde el tiempo se ralentiza, pensado para disfrutar de la lectura, el descanso y la cercanía con la naturaleza.
Háblanos de ti,
hagamos de tu historia
un lugar de vida