La casa se asienta en la finca con naturalidad, como si siempre hubiera estado allí. Su estructura recupera la esencia de la arquitectura tradicional, pero con una mirada contemporánea.
El uso de materiales locales permite que la casa dialogue con su entorno. La piedra y la madera crean una imagen robusta y acogedora, conectando la vivienda con el paisaje.
El acceso se enmarca con arcos de piedra, ofreciendo un umbral entre el exterior y el interior. Los senderos y terrazas estructuran el terreno, generando distintos niveles habitables.
Un espacio amplio y luminoso que invita a la calma. La chimenea de piedra y madera se convierte en el corazón de la casa, aportando calidez en los días fríos y siendo punto de reunión.
Cada rincón está pensado para el confort y la convivencia. Los materiales naturales y la luz suave crean una atmósfera serena, ideal para disfrutar en compañía.
Los grandes ventanales permiten la entrada de luz y conectan con el exterior, logrando que la casa respire y se expanda hacia el paisaje.
El juego de materiales y texturas acompaña la circulación por la casa, generando espacios que transmiten equilibrio entre lo rústico y lo contemporáneo.
Una transición entre niveles que combina la solidez de la piedra con la ligereza del acero, resaltando el carácter del proyecto.
Un refugio dentro del hogar, donde la madera y la cal aportan calidez y tranquilidad. La luz natural define el espacio con delicadeza.
El baño se abre al paisaje, permitiendo disfrutar de la naturaleza incluso en los momentos más íntimos.
Cada detalle ha sido pensado para respetar la materialidad del lugar, con piezas únicas que refuerzan el carácter artesanal de la casa.
Los materiales naturales se convierten en protagonistas, aportando textura y una sensación de cercanía con el entorno.
Diseñada para compartir, la cocina se integra con el resto de la casa, conectando con el comedor y el exterior.
Soluciones funcionales que aprovechan cada rincón sin romper la armonía visual del espacio.
Piedra, madera, fibras naturales y luz, un diálogo entre elementos que hacen de la casa un refugio atemporal.
Un lugar donde cada comida se acompaña del paisaje. La mesa se convierte en un punto de encuentro rodeado de naturaleza.
El mobiliario, las texturas y los detalles hechos a mano refuerzan la identidad única de la casa.
Un espacio pensado para disfrutar del aire libre, con una pérgola que tamiza la luz y un árbol que enmarca el horizonte.
Cada espacio ha sido diseñado para disfrutar del tiempo con calma, sin prisas, con el paisaje como telón de fondo.
El agua se integra en el entorno sin artificios, respetando la naturaleza y convirtiéndose en un oasis dentro de la finca.
Háblanos de ti,
hagamos de tu historia
un lugar de vida